Real España y Vida

Martes
May 5,2009

Aunque no ganó las vueltas, los números de Marathón son impresionantes: anotó más de dos goles por partido. Su fútbol fue extremadamente vertical, estaba obsesionado con el marco contrario y eso en estos tiempos de especulaciones y tacañerías se agradece. Fue de los pocos equipos por los cuales valió la pena pagar la entrada al estadio.

Además, en el mano a mano ante Real España salió bien librado y el reglamento le favorece en caso de empate en puntos y diferencia de goles. A pesar de estos argumentos considero que Real España ganará la serie y avanzará a la final.

¿La razón? El factor Primi. Ramón Maradiaga no sólo es el mejor entrenador de Honduras, sino que es el más valiente. Su plan de juego es agresivo, los jugadores creen en él y, sobre todo, impone y respeta su estilo.

Ahí radicó su triunfo en Motagua, ahí se gestó la conformación de una Selección Nacional, que si bien es cierto ganó poco comparado con el potencial que tenía, adquirió un estilo que es lo que más cuesta lograr en el fútbol. Ésa es la frontera entre los que ganan un título y los que marcan una época. “Chito” Reyes, Gilberto y Treviño fueron campeones con Motagua, pero, ¿quién se acuerda de ellos? Primi, en cambio, es un ícono del Ciclón.

Muchos amigos y periodistas coinciden en que el Vida se salvó por ayudas externas. Yo pienso que no. Si así fuera, el fútbol en Honduras no tendría razón de ser. El Vida ha sido mal dirigido en los escritorios, no tiene un proyecto, todo es improvisación e improvisación, pero tiene una gran afición y es una institución noble y querida en todo el país.

Por esa razón, el mejor regalo que jugadores y entrenadores se pueden dar es callar las voces malintencionadas, salir a jugar con ilusión, inspiración, concentración, hombría y buen fútbol como lo hicieron ante Real España y Marathón.

Si cumple estos parámetros no tengo ninguna duda de que eliminará a Olimpia y su milagro de salvarse y llegar a la final coronará una campaña épica e increíble, cargada de dolor, impotencia y sufrimiento, pero también de alegría.

En el banquillo, Vida está súper bien dirigido. Se conjugan la sabiduría de Nahúm con la emotividad de Calderón. Esta simbiosis ha sido explosiva. El primero pone el conocimiento; el segundo, el corazón, la pasión y el amor por los colores.

Enfrente estará Olimpia. Me emociono cuando este equipo sale a la cancha, pero cuando lo veo jugar me aburre y me hace añorar aquel equipo que ganaba y, que fundamentalmente, daba espectáculo. Esas dos circunstancias -triunfos y fútbol show- generaron que los merengues adquirieran la condición de fenómeno social y que despertaran la envidia y admiración en todo el país y Centroamérica.

“No seas anticuado. En el fútbol lo que importa es ganar y punto”, me dijo un amigo. Inmediatamente me acordé del Juan Carlos Espinoza jugador. JC Tenía elegancia para distribuir el balón, una técnica depurada, una visión de cancha privilegiada, le pegaba bien con las dos, mataba o le metía ritmo a los partidos según su conveniencia y asumía siempre el compromiso de agradar a los aficionados que hacían un gran esfuerzo económico por ir a ver al Olimpia. Hoy ya no pasa esto, los que nos gusta el fútbol extrañamos aquel Viejo León. Y que conste, Juan Carlos no es el culpable.

Homenaje a la Megabarra

Lunes
Sep 29,2008

Como pronostiqué, ganó Real España. Lo que había anticipado se cumplió. Marathón llegó cansado, tanto en lo físico como en lo mental, y fue víctima de su propio presente cargado de éxitos y de una gran seguidilla de partidos.
Ojo, con esto no le estoy restando méritos al triunfo aurinegro, cuya actitud de relajamiento me decepcionó un poco. Tuvo para conseguir una goleada histórica; si no terminó pidiendo la hora fue porque Gaspar Molina, sepa usted por qué, no validó un gol que a simple vista pareció legítimo.

Pero no quiero profundizar en el partido, quiero hacerle un homenaje a la Megabarra. Era un partido para verlo en sol este y allí estuve. Confundido entre la Mega y la Furia, sintiendo el fervor del clásico, admirando el respeto mutuo de las aficiones y disfrutando con los mejores equipos del certamen.

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