Los periodistas hondureños somos conscientes de las debilidades y potencialidades de nuestro equipo, no lo elevamos a la categoría de gigante cuando gana ni lo minimizamos cuando pierde. Tampoco presionamos a nuestra Selección y ya no “preparamos ambientes” para armarle un infierno al equipo rival.
El “infierno” lo está armando un sector de la prensa mexicana. Primero, burlándose y ridiculizando a los adversarios adelantando que iban a clasificar caminando; segundo, criticando y presionando al árbitro Carlos Batres, y tercero, anunciando que a su equipo le espera un clima hostil en San Pedro Sula.
El siglo pasado, Nacho Tréllez, sempiterno seleccionador azteca, nos miró de menos al acusarnos de jugar con pelota cuadrada; ahora, estamos en pleno siglo XXI, pero ya están con la cantaleta de que tendrán un ambiente enrarecido en San Pedro Sula. Leer más »
Hoy a las tres de la tarde, Nelson García, jefe de Redacción de Diario LA PRENSA, chateará con los internautas sobre el partido que la Selección Nacional disputará mañana ante Jamaica.
Mande sus preguntas e interactúa. ¿Debemos de jugar con dos hombres en punta? ¿Poblar la mediacancha? ¿Hacer cambios en el once inicial? Pregunte y opine.
Me emociona escuchar este audio. Son narradores de Radio La Cariñosa de Colombia. Lo comparto con ustedes, espero les guste. He cubierto como periodista cuatro eliminatorias mundialistas y estoy seguro que en esta ocasión iremos al Mundial. Un abrazo a todos y comenten por favor que yo les contesto.
Reinaldo Rueda es el hombre que nos llevará al Mundial. Tiene capacidad, experiencia, conoce ya el comportamiento de los hondureños, la idiosincrasia de los futbolistas nacionales y los vaivenes de la eliminatoria de Concacaf.
Su equipo de trabajo es espectacular. Mendoza es un gran líder, el preparador físico Carlos Velasco ha demostrado que es capaz y de Zape qué podemos decir. Es un señor respetado, con grandes conocimientos de su profesión y con antecedentes que enorgullecen a cualquiera.
Rueda, además, lee bien los partidos, realiza los cambios en el momento adecuado, formó una base, potenció al grupo con códigos y protege a sus jugadores. Tiene química con ellos.
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Como pronostiqué, ganó Real España. Lo que había anticipado se cumplió. Marathón llegó cansado, tanto en lo físico como en lo mental, y fue víctima de su propio presente cargado de éxitos y de una gran seguidilla de partidos.
Ojo, con esto no le estoy restando méritos al triunfo aurinegro, cuya actitud de relajamiento me decepcionó un poco. Tuvo para conseguir una goleada histórica; si no terminó pidiendo la hora fue porque Gaspar Molina, sepa usted por qué, no validó un gol que a simple vista pareció legítimo.
Pero no quiero profundizar en el partido, quiero hacerle un homenaje a la Megabarra. Era un partido para verlo en sol este y allí estuve. Confundido entre la Mega y la Furia, sintiendo el fervor del clásico, admirando el respeto mutuo de las aficiones y disfrutando con los mejores equipos del certamen.
Mi primera vez fue inolvidable. Estadio lleno, emoción desbordada y dos equipos que no se guardaron nada. Era en aquellos tiempos en que se jugaba por amor a la camisola.
Estaba en preferencia norte con mi tío Pedro y Juan Carlos Espinoza la recibió pegadita a la línea de cal, cerca del banderín de esquina. Empezó a regatear a cuanto rival salía a marcarlo. Iba a entrar al área cuando decidió rematar. Fue un derechazo cruzado, a ras de piso, el uruguayo Poyú voló, pero fue imposible. El más talentoso que nació en Tela había embarazado las redes.
Celebraron no más de tres mil. Era en aquellos años en que los aficionados del Real España cabían en un volkswagen. La mayoría, ¡unos 17 mil esmeraldas!, se fueron cuando dormía el sol a sufrir, aún más, el síndrome del domingo por la tarde.
Luego, muchos años después, me tocó el turno de vivirlo como reportero. Marathón tenía como cinco años de no salir sonriendo de un clásico. Recuerdo la expectación que despertó ese partido. Era el debut del “Dream team”, así bauticé al equipo que armó el búlgaro Arahangel Gigov. Nuevamente estadio a reventar. Durante la semana la gente no paró de llamar a las emisoras explicando por qué iba a ganar su equipo. Leer más »
Ya alistamos maletas para viajar a Shanghái. Mientras usted lee esta columna ya es domingo aquí en Qinhuangdao. Esperamos una victoria o por lo menos un empate hoy ante los cameruneses para ir ilusionados a la ciudad más poblada de China. 19 millones de personas viven allí. Es una de las más pobladas del mundo.
Tremenda sorpresa se llevó el director de Diez, Luis Fuentes. Resulta que pidió un vaso de agua porque estaba sediento y se la trajeron hirviendo. “Y esto qué es”, preguntó entre sorprendido y molesto. Le explicaron que los chinos cuando hace calor sirven las bebidas calientes y cuando hace frío, heladas, para que el organismo no sufra trastornos. “No importa mi organismo, la quiero helada”, dijo Fuentes.
A los que se quejan por las revisiones en los aeropuertos de Estados Unidos les decimos que allá es el paraíso.
La pasión no se vende: se siente. La adrenalina fluye, el corazón se acelera. ¿Por qué andamos alegres cuando nuestro equipo gana o con caras de pocos amigos cuando pierde? Porque somos apasionados. Así somos en LA PRENSA. Por eso estamos aquí, transmitiéndole pasión, mostrándole otra cultura a través de un rostro lindo. El del deporte y, lo que es mejor, con el equipo que más amamos: nuestra Selección Nacional.
Así venimos a parar a Qinhuandao, una ciudad que sólo con observarla nos dice por qué China se aproxima en poco tiempo a convertirse en la máxima potencia del Orbe. La gente es disciplinada, trabajadora, educada y amigable.
Nos hemos encontrado con pequeños obstáculos, desde luego superables; el desvelo nos agobia, el cansancio pone a prueba nuestro espíritu. Pero empatamos con nuestra actitud y ganamos por agradar a nuestros miles de lectores. A ellos no les podemos fallar, las excusas no valen. Leer más »
La amabilidad del pueblo chino con los visitantes queda de manifiesto a cada momento. La gente nos pregunta de dónde somos y cuando les decimos que de Honduras lanzan un grito de sorpresa: “¡Oh, Honduras!”
Ayer fue el día más complicado para los periodistas que cubrimos el evento. El ataque terrorista del lunes en la zona sur de China incrementó las medidas de seguridad, por lo que nos tocó caminar más de dos kilómetros para llegar al estadio Olímpico de Qinhuangdao en vista de que las calles fueron cerradas.
Pierre Luigi Casiraghi mostró su humor en la conferencia de prensa celebrada ayer. Después de responder la segunda pregunta, realizada por cierto por el enviado de LA PRENSA, el moderador dijo tres veces “next question” y nadie tomaba el micrófono. El seleccionador italiano se limitó a sonreír mientras miraba incrédulo a los más de 40 periodistas reunidos en la sala. Leer más »
“Todo lo que somos capaces de soñar, somos capaces de conseguirlo”, dijo Pat Riley, campeón con los Lakers y los Miami Heat en la NBA.
“Los sueños se agotan y necesitan ser renovados. Frente a aquellos que creen que soñar es una característica de la gente ilusa, nosotros defendemos la tesis de que es una característica de la gente inconformista”, señalaron el economista Juan Mateo y el ex futbolista y ex entrenador Jorge Valdano en su libro Liderazgo.
Hago alusión a estas dos teorías de tres súper triunfadores en el mundo del deporte y de las finanzas para referirme a las declaraciones de Ramón Maradiaga. “Primi” nos pidió poner los pies sobre la tierra sólo porque estamos ilusionados con puntuar en el Azteca y porque soñamos con ir al Mundial. Leer más »