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En la vida para creer y luchar por un objetivo hay que tener fe y convicción. En el caso de la Selección Nacional he escrito en forma reiterada que el fin de este proyecto de Reynaldo Rueda culminará en Sudáfrica el próximo año.
Las derrotas en San José y Chicago y el empate en Tobago, donde seguramente todos los demás aspirantes a estar en el Mundial ganarán, han provocado pesimismo, desgano e incredulidad en decenas de compatriotas.
Mucha gente con la que hablo a diario argumenta que los malos resultados son producto de algunas malas decisiones de Reynaldo Rueda y la falta de compromiso de varios jugadores como por ejemplo Edgard Alvarez.
En lo particular no considero justo criticar al seleccionador al tenor de los resultados. Rueda ha actuado en la mayoría de los casos con coherencia y sentido común, por lo tanto hay que seguirle dando crédito y el respaldo que se requiere para quedar entre los primeros tres de la hexagonal.
Hoy es imperioso obtener los tres puntos. El boleto a Africa depende de nosotros mismos. Hay que ganar en casa todos los partidos e ir a México a puntuar. Así que hoy debemos de apoyar con todo a nuestra selección, olvidarnos de los malos resultados y confiar en este equipo que sabemos tiene calidad para vencer a El Salvador.
Decenas de costarricenses han entrado a este blog a burlarse de la Bicolor. No he moderado esos comentarios porque eso fomenta discrepancias y el fútbol es para unir a los pueblos. Felicito al equipo de Kenton, pero no hay que tenerle envidia.
El público debe apoyar y el plantel trabajar. Hay que hacerlo con entusiasmo y compromiso, pero sobre todo, con fe y convicción. Si lo hacemos así estaremos en Sudáfrica. Tenemos con qué.
Pablo Herrera acababa de anotar el tercer gol de Costa Rica y de pronto una dama que sabe mucho de fútbol me quedó viendo y, como si supiera lo que estaba pensando, me dijo: “No te preocupés, el sábado estarán a prueba los dos años de trabajo de Rueda. Además, tenemos equipo para ganar en Chicago”.
Lo admito: por un momento, la jerarquía, el fútbol fluido y la contundencia del equipo de Kenton generaron que lo viera ya en Sudáfrica. Después, ya en frío, reaccioné: los ticos lo único que hicieron el miércoles fue cumplir con la obligación máxima en esta eliminatoria: ganar de local.
Y eso es lo que haremos hoy: triunfar con el apoyo incesante de más de 30 mil hondureños que por la nostalgia de vivir lejos de su patria gritarán más que nunca. Transmitirán su fervor y mandarán a la Bicolor a salir a buscar el partido.
Igual que hace ocho años en Washington, seremos locales y esos tres puntos pueden ser la clave para decantar la eliminatoria a nuestro favor. Nuestro equipo tiene madurez, hambre, fútbol, trabaja bien los partidos, distintas formas de llegar al gol y el respaldo de esas 30 mil gargantas -si no es que más-.
Más que la victoria épica de 2001, lo que más recuerdo de esa mañana inolvidable en el Memorial Robert F. Kennedy, RFK, es la cara de sorpresa de los jugadores estadounidenses cuando saltaron a la cancha. Su estadio, el de la propia capital, estaba vestido de azul y blanco.
Y esa postal, sin duda alguna, se repetirá hoy y hará dudar, aún más, a un equipo que llega golpeado y con muchas preguntas sin respuestas, tras el varapalo sufrido en San Juan de Tibás.
Una derrota como la del miércoles deja secuelas. Se pierde la confianza, la autoestima se cae y los nervios salen a relucir. Es cierto, el equipo norteamericano es experimentado, casi todos sus jugadores militan en clubes de Europa y son fríos. Pero ese baile del miércoles les tuvo que haber calado hondo.
Nosotros no tenemos por qué dudar. Que duden ellos, que dude México. He escuchado a muchas personas que dan por hecho que un equipo como el de Estados Unidos no puede perder dos partidos seguidos.
Hace unos meses muchos decían que era imposible hilvanar dos triunfos consecutivos ante México. ¿Y qué pasó? En el segundo partido no sólo le ganamos, sino que le pasamos por encima y pudimos haberle propinado una goleada de mayores proporciones.
Escuchaba a José Ramón Fernández, experimentado comentarista mexicano, luego del triunfo tico, que para él los tres clasificados al Mundial son Costa Rica, Estados Unidos y Honduras. En el cuarto ubicó a México, incluso se refirió a un hipotético enfrentamiento contra Uruguay por la repesca.
Perfecto, que tiemblen los demás. Nosotros sigamos igual. Paso a paso, respetando a los rivales, apoyando al máximo y generando ese clima de tranquilidad que refuerza el trabajo de Rueda y los jugadores.
El espíritu de Washington y de Montreal estará hoy en Chicago y siento sana envidia por todos aquellos catrachos que sin conocerse se saludarán como hermanos en la Ciudad de los Vientos y que se conmoverán cuando vean a ese equipazo vestido de azul y blanco saltar a la cancha.
La alegría colectiva en un país tan hermoso como el nuestro, pero castigado y saqueado por vividores, es un hecho extraordinario que emociona e inspira.
Lo sucedido entre el sábado anterior y el miércoles nos deja varias lecciones. La primera es que las grandes victorias se edifican en medio de la adversidad.
El empate de Trinidad en el último minuto caló hondo. Un proverbio chino dice: “Si te caes siete veces, levántate ocho”. Eso fue le que hizo el equipo nacional. Hubo autocrítica, el grupo se unió aún más, olvidó rápido esa fatalidad y trabajó fuerte para vencer a México.
La segunda lección es la valentía. Noel tuvo mucho que ver en el gol caribeño, él lo sabía y andaba cabizbajo. Levantarle la moral era el reto. En lo futbolístico es un guardameta probado y de mucha experiencia.
Rueda y los jugadores lo respaldaron y él, sobre todo él, creyó en sus condiciones y salió a jugar el partido de su vida, ofrendando un esfuerzo sobrehumano y dejando clara en cada una de sus intervenciones su calidad como portero.
La tercera es la solidaridad. “La afición se portó en forma excepcional, pero después de ellos el mejor jugador fue Noel Valladares porque se sacrificó. Decidió jugar lesionado el segundo tiempo y eso es admirable”, expresó Maynor Figueroa en Diez. Costly dijo en LA PRENSA: “Les pagué la deuda. El culpable de lo que pasó en Trinidad fui yo, no Noel”.
Esas dos frases ilustran el estupendo ambiente que hay en la Selección. Reflejan que no hay divisionismo. Que se pone el pecho por el compañero.
La cuarta es la perseverancia. Carlos Pavón nos ha dado, nuevamente, un ejemplo de garra, coraje y profesionalismo. Esa corrida dejando inerte en el pasto a Carlos Salcido cuando el partido ya moría no representa a una persona de 35 años ni a alguien que ya resolvió su vida desde el punto de vista económico.
Esa corrida representa a un tipo con sed de triunfo, a alguien que se ha cuidado en su vida privada, a un señor que tiene sueños y que quiere la gloria: coronar su brillante carrera en Sudáfrica.
Y la quinta lección es que JUNTOS PODEMOS. La unión y la confraternidad vuelven poderosa a esta bella nación, la cual lamentablemente sólo se convierte en una sola cuando juega la Selección Nacional.
Antes del miércoles había mucho escepticismo. Pero llegado el día no podíamos dejar solos a nuestros guerreros. Miles se fueron al Olímpico a quedarse sin cuerdas vocales, a inyectarle ánimo a un equipo que tenía fútbol para competir con cualquiera, pero que había perdido confianza.
Después de la brillante tapada de Noel al minuto dos, el triunfo era cuestión de tiempo. El equipo nacional ya había recuperado la fe y recibido el envión anímico para ir a buscar el partido. Lo que vino después es para no olvidarlo nunca. Gente que no se conocía abrazándose después de cada gol, gritos de euforia, lágrimas de emoción. Era el pueblo en ebullición celebrando otro paso hacia Sudáfrica. Era el ejemplo, el lindo ejemplo de que cuando el país se une es GRANDE.
Mucha gente anda decepcionada por lo que está ocurriendo en Honduras. Mientras todos los países toman medidas contra la crisis financiera que desangra al mundo, en la tierra de Morazán el gran tema es la cuarta urna. Un total disparate.
Hay gente que está sufriendo la pérdida de sus seres queridos por una inseguridad que nos acorrala, hay miles de desempleados, profesionales que se gradúan que no tienen donde desarrollar las habilidades que aprendieron en muchos días y noches de estudio.
Es nuestro equipo. Para muchos es su inspiración, su bálsamo para aliviar todos sus problemas, su antiestrés, su felicidad momentánea.
El equipo nacional representa, para los que tienen pocas alegrías y viven en la adversidad, algo similar a lo que significó el boxeador norteamericano James Bradock para los estadounidenses cuando la recesión económica los asfixió en la década del 30.
Cuando arrancaba la década del 30, Bradock vivía bien, sus negocios caminaban. De pronto, la gran depresión económica lo llevó a la ruina. Trabajaba de lo que fuera y comía salteado; vivió de la ayuda pública y las autoridades le retiraron su licencia de boxeador porque entró en pleno declive.
Todo pintaba mal. Pero siempre, siempre, siempre, hay una luz al final del túnel: se le presentó una oportunidad de retornar al boxeo y no la desaprovechó. Ahora iba a pelear por la leche de sus hijos, para pagar la luz. Y empezó a ganar, a ganar, a ganar, hasta arrebatarle el título de los pesados al campeón Max Baer.
Su esfuerzo, su aplomo y su coraje fueron la inspiración para que miles de norteamericanos afrontaran la crisis con valentía. En aquellos tiempos sólo una de cada cuatro personas tenía trabajo en el gran país del norte; millones vivían de una pequeña pensión que ordenaron los presidentes de esa fatídica época, Herbert Clark Hoover y Franklin Delano Roosvelt. Bradock fue para los estadounidenses lo que la Selección representa para miles de hondureños en estos momentos.
Antes de que comenzara la eliminatoria, entendidos y otros no tanto, coincidían en que íbamos a clasificar caminando. Del 12 de febrero a esta fecha la historia es otra. Perdimos feo en Costa Rica, Noel Valladares apenas jugó, Muma quedó fuera porque en Bélgica casi no lo toman en cuenta, Edgard álvarez renunció a la convocatoria y David está fuera de combate por lesión.
Y desde Costa Rica y México atacan nuestro estado de ánimo, los primeros con burlas y los segundos minimizándonos. Están en su derecho: en la guerra y el amor todo se vale.
Con los primeros ajustaremos cuentas el 12 de agosto y contra los segundos el próximo miércoles. Antes está Trinidad, la enfrentaremos con fe, sabiendo que un punto es plata y que los tres son oro.
Retornó Rambo y se siente la alegría. Maynor da seguridad y seriedad en el fondo, el optimismo de Amado contagia, y Carlos Pavón, el nueve más goleador en la historia de nuestro equipo nacional, entra en escena.
Hay que confiar y respaldar a nuestra Selección. Las pocas alegrías que recibimos son de su parte, nos hace sentir orgullosos. Además, como dice Paulo Coelho, “la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante” Y el sueño, obviamente, es estar en Sudáfrica.
La vida está marcada por el amor y el desamor, por los éxitos y los fracasos. Esos desafíos fortalecen a los hombres y los preparan para el triunfo. Uno de los que ha transitado mejor que nadie estos valladares y hoy se encuentra a 90 minutos de entrar en la leyenda del fútbol hondureño es Amado Guevara, capitán de la Selección Nacional. (más…)
Los periodistas hondureños somos conscientes de las debilidades y potencialidades de nuestro equipo, no lo elevamos a la categoría de gigante cuando gana ni lo minimizamos cuando pierde. Tampoco presionamos a nuestra Selección y ya no “preparamos ambientes” para armarle un infierno al equipo rival.
El “infierno” lo está armando un sector de la prensa mexicana. Primero, burlándose y ridiculizando a los adversarios adelantando que iban a clasificar caminando; segundo, criticando y presionando al árbitro Carlos Batres, y tercero, anunciando que a su equipo le espera un clima hostil en San Pedro Sula.
El siglo pasado, Nacho Tréllez, sempiterno seleccionador azteca, nos miró de menos al acusarnos de jugar con pelota cuadrada; ahora, estamos en pleno siglo XXI, pero ya están con la cantaleta de que tendrán un ambiente enrarecido en San Pedro Sula. (más…)
“Todo lo que somos capaces de soñar, somos capaces de conseguirlo”, dijo Pat Riley, campeón con los Lakers y los Miami Heat en la NBA.
“Los sueños se agotan y necesitan ser renovados. Frente a aquellos que creen que soñar es una característica de la gente ilusa, nosotros defendemos la tesis de que es una característica de la gente inconformista”, señalaron el economista Juan Mateo y el ex futbolista y ex entrenador Jorge Valdano en su libro Liderazgo.
Hago alusión a estas dos teorías de tres súper triunfadores en el mundo del deporte y de las finanzas para referirme a las declaraciones de Ramón Maradiaga. “Primi” nos pidió poner los pies sobre la tierra sólo porque estamos ilusionados con puntuar en el Azteca y porque soñamos con ir al Mundial. (más…)
Un periodista le preguntó a Mourinho, luego de que éste fuera presentado como nuevo entrenador del Inter, qué posibilidades tenía su nueva escuadra de ganar la Champions y el portugués le contestó: “Las mismas opciones que tienen 12 equipos más. El nivel a partir de cuartos de final es bastante similar, este torneo lo deciden los pequeños detalles”. Inmediatamente trasladé a nuestro contexto la respuesta del luso y siento que “esos pequeños detalles” son la única causa que nos puede dejar fuera del Mundial de Sudáfrica.
Al remitirnos a la historia nos encontramos con infecundos ataques en los procesos rumbo a México-86 e Italia-90 del periodista Diógenes Cruz (Qddg) contra Chelato Uclés. El comunicador predispuso muchas veces al público contra la Selección; la famosa disputa entre el seleccionador Estanislao Malinowsky y el portero Wilmer Cruz, así como la sobrecarga de trabajo físico en el proceso hacia Estados Unidos-94. (más…)
El pueblo sufre cuando su Selección pierde, pero más sufren ellos, más pierden ellos. Que mercenarios por aquí, que pisteros por allá. Qué no les dicen. Cuando ganan, son héroes; cuando pierden, son mediocres, vendidos. Los insultan y hasta les tiran objetos.
Por eso ayer, hoy y siempre estaré de parte de los jugadores y en especial de esta generación que ha tenido el infortunio de no ir al Mundial, pese a tener calidad de sobra. Siento que hoy es el momento, la hora de que el fútbol sea justo con Amado, Rambo, David Suazo e Iván Guerrero. Ellos se han entregado, han jugado infiltrados, han masticado la amargura de no lograr el objetivo y han llorado solos las eliminaciones. (más…)
En 1993 conocí en persona al doctor Juan Leonardo Alvarado. Era conversador por excelencia, jovial y amante del fútbol de los sesenta y setenta. Cuando él llegaba a la sala de redacción de LA PRENSA irradiaba alegría, aconsejaba y debatía. Siempre tenía una respuesta y sus escritos tenían fuerza, sentido común y pasión. Por eso, como un homenaje póstumo, decidí tras recibir el visto bueno de su familia, que esta columna se llamara como la de él: Mi columna.
Nuestro rotativo inicia hoy su cuenta regresiva rumbo a los Juegos Olímpicos, la Eurocopa y el camino mundialista de nuestra Selección Nacional. Serán seis meses frenéticos, de pasión, expectativas y, estoy seguro, de más alegrías que tristezas. (más…)