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En la vida para creer y luchar por un objetivo hay que tener fe y convicción. En el caso de la Selección Nacional he escrito en forma reiterada que el fin de este proyecto de Reynaldo Rueda culminará en Sudáfrica el próximo año.
Las derrotas en San José y Chicago y el empate en Tobago, donde seguramente todos los demás aspirantes a estar en el Mundial ganarán, han provocado pesimismo, desgano e incredulidad en decenas de compatriotas.
Mucha gente con la que hablo a diario argumenta que los malos resultados son producto de algunas malas decisiones de Reynaldo Rueda y la falta de compromiso de varios jugadores como por ejemplo Edgard Alvarez.
En lo particular no considero justo criticar al seleccionador al tenor de los resultados. Rueda ha actuado en la mayoría de los casos con coherencia y sentido común, por lo tanto hay que seguirle dando crédito y el respaldo que se requiere para quedar entre los primeros tres de la hexagonal.
Hoy es imperioso obtener los tres puntos. El boleto a Africa depende de nosotros mismos. Hay que ganar en casa todos los partidos e ir a México a puntuar. Así que hoy debemos de apoyar con todo a nuestra selección, olvidarnos de los malos resultados y confiar en este equipo que sabemos tiene calidad para vencer a El Salvador.
Decenas de costarricenses han entrado a este blog a burlarse de la Bicolor. No he moderado esos comentarios porque eso fomenta discrepancias y el fútbol es para unir a los pueblos. Felicito al equipo de Kenton, pero no hay que tenerle envidia.
El público debe apoyar y el plantel trabajar. Hay que hacerlo con entusiasmo y compromiso, pero sobre todo, con fe y convicción. Si lo hacemos así estaremos en Sudáfrica. Tenemos con qué.
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