Archivo para Junio, 2009

Muchas luces, pocas sombras

Viernes
Jun 12,2009

n32

No debemos ser anárquicos. Muchos, en vez de sentirse alegres por la victoria y porque nos hallamos en zona de clasificación, están tristes y molestos por el trámite del partido contra El Salvador.   En lo particular, a mí tampoco me gustó cómo jugó la Selección. No tuvo claridad, no le dio buena circulación a la pelota y, por esas causas, careció de profundidad.

Los jugadores y el cuerpo técnico deben ser los primeros inconformes. Estoy convencido de que así es.   Pero no hay que hacer drama ni perder la objetividad cuando se dan partidos como el del miércoles, en el que se conjugan desaciertos nuestros con virtudes del rival.   ¿Acaso el adversario no juega? No minimicemos a El Salvador. El equipo de Carlos de los Cobos juega realmente bien.

El sábado anterior se impuso a México y unos días antes venció claramente por 3-1 a Ecuador en terreno neutral.   ¿Y qué pasó con Ecuador esta semana? Venció 2-1 a Perú en Lima y 2-0 a Argentina en Quito. Entonces, jugamos ante un equipo de calidad, que está bien trabajado. Respetemos, el equipo cuscatleco juega ordenado, su accionar es consistente, mueve bien la pelota y es aplicado en lo táctico.

Además, en el fútbol de hoy, cualquiera, por mucho palmarés que tenga, puede perder con cualquiera. Miremos el caso de Portugal que está a punto de quedar eliminado del Mundial o el de Argentina que con Messi, Kun y Tévez está sufriendo para lograr el boleto.   Ya faltan pocos meses para que la eliminatoria concluya. Ahora es cuando más unidos debemos estar.

Este proceso de Rueda ha sido respaldado como ninguno. Y, hoy por hoy, estamos logrando el objetivo. Sigamos así.   Esto no quita que no se pueda hacer alguna crítica. Por ejemplo, en mi caso, no entiendo algunas contradicciones de Rueda. “Jugará el que mejor ande, el que esté teniendo continuidad”, ha dicho hasta la saciedad. Por eso encuentro inexplicable la ausencia de Víctor Bernárdez, quien acababa de disputar una final en Bélgica, por un jugador como Beata que tenía más de un mes de estar inactivo. O la inclusión de “Pery” Martínez, que prácticamente no jugó los últimos cuatro meses.

También considero un desacierto que la Selección no tenga un segundo portero que sea parte del proceso, pero este caso como el anterior cada quien lo interpreta a su manera. Él puede argumentar que no tiene la culpa del ostracismo en que cayeron Bodden, Kevin Hernández y Víctor Coello o que no se responsabiliza por la falta de temperamento de Orlin Vallecido, quien era su portero número uno.   Ayer trascendió que el seleccionador había renunciado y se armó un alboroto.

La conferencia de prensa después del partido terminó en forma abrupta, porque el sudamericano se sintió cuestionado. Esto pinta mal, no volvamos a los vicios del pasado, por lo menos deberíamos tener dos puntos más en la tabla de posiciones, pero vamos bien.   Critiquemos, pero con respeto y argumentos. No por ganar protagonismo.

Lo repito: creo en la capacidad de Rueda y en la de su equipo de trabajo. Su profesionalismo está fuera de discusión, por lo que es imposible pensar en que puede dar un paso al costado.   Seamos maduros y atraigámosle cosas positivas a nuestro equipo nacional. Recordemos la premisa de Mike Dooley en El Secreto: “Los pensamientos se transforman en cosas”.

Miércoles
Jun 10,2009

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En la vida para creer y luchar por un objetivo hay que tener fe y convicción. En el caso de la Selección Nacional he escrito en forma reiterada que el fin de este proyecto de Reynaldo Rueda culminará en Sudáfrica el próximo año.

Las derrotas en San José y Chicago y el empate en Tobago, donde seguramente todos los demás aspirantes a estar en el Mundial ganarán, han provocado pesimismo, desgano e incredulidad en decenas de compatriotas.

Mucha gente con la que hablo a diario argumenta que los malos resultados son producto de algunas malas decisiones de Reynaldo Rueda y la falta de compromiso de varios jugadores como por ejemplo Edgard Alvarez.

En lo particular no considero justo criticar al seleccionador al tenor de los resultados. Rueda ha actuado en la mayoría de los casos con coherencia y sentido común, por lo tanto hay que seguirle dando crédito y el respaldo que se requiere para quedar entre los primeros tres de la hexagonal.

Hoy es imperioso obtener los tres puntos. El boleto a Africa depende de nosotros mismos. Hay que ganar en casa todos los partidos e ir a México a puntuar. Así que hoy debemos de apoyar con todo a nuestra selección, olvidarnos de los malos resultados y confiar en este equipo que sabemos tiene calidad para vencer a El Salvador.

Decenas de costarricenses han entrado a este blog a burlarse de la Bicolor. No he moderado esos comentarios porque eso fomenta discrepancias y el fútbol es para unir a los pueblos. Felicito al equipo de Kenton, pero no hay que tenerle envidia.

El público debe apoyar y el plantel trabajar. Hay que hacerlo con entusiasmo y compromiso, pero sobre todo, con fe y convicción. Si lo hacemos así estaremos en Sudáfrica. Tenemos con qué.

Que duden los demás

Viernes
Jun 5,2009

aficion-invasion-catracha_nota_principal_espd11Pablo Herrera acababa de anotar el tercer gol de Costa Rica y de pronto una dama que sabe mucho de fútbol me quedó viendo y, como si supiera lo que estaba pensando, me dijo: “No te preocupés, el sábado estarán a prueba los dos años de trabajo de Rueda. Además, tenemos equipo para ganar en Chicago”.

Lo admito: por un momento, la jerarquía, el fútbol fluido y la contundencia del equipo de Kenton generaron que lo viera ya en Sudáfrica. Después, ya en frío, reaccioné: los ticos lo único que hicieron el miércoles fue cumplir con la obligación máxima en esta eliminatoria: ganar de local.

Y eso es lo que haremos hoy: triunfar con el apoyo incesante de más de 30 mil hondureños que por la nostalgia de vivir lejos de su patria gritarán más que nunca. Transmitirán su fervor y mandarán a la Bicolor a salir a buscar el partido.

Igual que hace ocho años en Washington, seremos locales y esos tres puntos pueden ser la clave para decantar la eliminatoria a nuestro favor. Nuestro equipo tiene madurez, hambre, fútbol, trabaja bien los partidos, distintas formas de llegar al gol y el respaldo de esas 30 mil gargantas -si no es que más-.

Más que la victoria épica de 2001, lo que más recuerdo de esa mañana inolvidable en el Memorial Robert F. Kennedy, RFK, es la cara de sorpresa de los jugadores estadounidenses cuando saltaron a la cancha. Su estadio, el de la propia capital, estaba vestido de azul y blanco.

Y esa postal, sin duda alguna, se repetirá hoy y hará dudar, aún más, a un equipo que llega golpeado y con muchas preguntas sin respuestas, tras el varapalo sufrido en San Juan de Tibás.

Una derrota como la del miércoles deja secuelas. Se pierde la confianza, la autoestima se cae y los nervios salen a relucir. Es cierto, el equipo norteamericano es experimentado, casi todos sus jugadores militan en clubes de Europa y son fríos. Pero ese baile del miércoles les tuvo que haber calado hondo.

Nosotros no tenemos por qué dudar. Que duden ellos, que dude México. He escuchado a muchas personas que dan por hecho que un equipo como el de Estados Unidos no puede perder dos partidos seguidos.

Hace unos meses muchos decían que era imposible hilvanar dos triunfos consecutivos ante México. ¿Y qué pasó? En el segundo partido no sólo le ganamos, sino que le pasamos por encima y pudimos haberle propinado una goleada de mayores proporciones.

Escuchaba a José Ramón Fernández, experimentado comentarista mexicano, luego del triunfo tico, que para él los tres clasificados al Mundial son Costa Rica, Estados Unidos y Honduras. En el cuarto ubicó a México, incluso se refirió a un hipotético enfrentamiento contra Uruguay por la repesca.

Perfecto, que tiemblen los demás.
Nosotros sigamos igual. Paso a paso, respetando a los rivales, apoyando al máximo y generando ese clima de tranquilidad que refuerza el trabajo de Rueda y los jugadores.

El espíritu de Washington y de Montreal estará hoy en Chicago y siento sana envidia por todos aquellos catrachos que sin conocerse se saludarán como hermanos en la Ciudad de los Vientos y que se conmoverán cuando vean a ese equipazo vestido de azul y blanco saltar a la cancha.