Los periodistas hondureños somos conscientes de las debilidades y potencialidades de nuestro equipo, no lo elevamos a la categoría de gigante cuando gana ni lo minimizamos cuando pierde. Tampoco presionamos a nuestra Selección y ya no “preparamos ambientes” para armarle un infierno al equipo rival.

El “infierno” lo está armando un sector de la prensa mexicana. Primero, burlándose y ridiculizando a los adversarios adelantando que iban a clasificar caminando; segundo, criticando y presionando al árbitro Carlos Batres, y tercero, anunciando que a su equipo le espera un clima hostil en San Pedro Sula.

El siglo pasado, Nacho Tréllez, sempiterno seleccionador azteca, nos miró de menos al acusarnos de jugar con pelota cuadrada; ahora, estamos en pleno siglo XXI, pero ya están con la cantaleta de que tendrán un ambiente enrarecido en San Pedro Sula.Respondemos con caballerosidad y autoridad: no, no tendrán un clima hostil, serán tratados como lo que son: hermanos.

Yo no he escuchado ni leído a Luis Alberto Fuentes, Salvador Nasralla, José Luis Barralaga, Alfonso Guzmán, Tito Handal, Eduardo Flores, Henry Marvin Cabrera, Mauricio Kawas, Julio Núñez, Jimmy Arturo Rodríguez y a los demás compañeros de los medios de comunicación definiendo como una “guerra” el partido del 19 de noviembre.

Del otro lado, sí. Claro, no son todos. En lo personal, valoro los puntos de vista de comunicadores de la talla de Carlos Albert, Heriberto Murrieta y Raúl Orvañanos. Pero hay otros que siguen creyendo que aquí andamos con taparrabos.

Lo que debemos hacer es no caer en esas provocaciones, tampoco restarle valor a la escuadra de Eriksson. México tiene gran plantel; lo que sucede es que las distancias en el fútbol se han acortado. En los últimos 12 meses le ha ganado a Brasil, pero ha perdido ante Jamaica.

Antes sí era el gigante del área, ahora no. El Tri va a Costa Rica y Canadá y no gana, es hijo de Estados Unidos y ni siquiera clasifica a las rondas finales para ir a las Olimpíadas.

En el tú por tú somos fuerzas equilibradas. México nos gana en el Azteca y nosotros en el Olímpico y en el Morazán.

Además, en el factor extrafutbolístico somos pueblos hermanos. Les agradeceremos eternamente su gesto solidario tras el paso del huracán Mitch. México fue el primer país que nos tendió la mano; los 365 días del año miramos Televisa, TV Azteca, Espn y Fox Sports. Las mujeres, las telenovelas; los hombres, los programas deportivos. La familia completa aún disfruta de Chespirito y de variados programas de entretenimiento.

Repito: mexicanos, los trataremos como hermanos, sólo que en la cancha les vamos a querer ganar. Como dijo el recordado Vujadin Boskov, ex técnico del Real Madrid: “Fútbol es fútbol”.

Eso es precisamente lo que se jugará el miércoles 19 en el Olímpico: Fútbol. Será dentro de la cancha, de poder a poder, con caballerosidad, con fair play, sin patadas. Al final de los 90 minutos, despediremos a Oswaldo y compañía con aplausos y los felicitaremos por su segundo puesto. ¿Y a los nuestros? Les daremos las gracias por la gigantesca alegría que nos han tributado.