“Todo lo que somos capaces de soñar, somos capaces de conseguirlo”, dijo Pat Riley, campeón con los Lakers y los Miami Heat en la NBA.

“Los sueños se agotan y necesitan ser renovados. Frente a aquellos que creen que soñar es una característica de la gente ilusa, nosotros defendemos la tesis de que es una característica de la gente inconformista”, señalaron el economista Juan Mateo y el ex futbolista y ex entrenador Jorge Valdano en su libro Liderazgo.
Hago alusión a estas dos teorías de tres súper triunfadores en el mundo del deporte y de las finanzas para referirme a las declaraciones de Ramón Maradiaga.  “Primi” nos pidió poner los pies sobre la tierra sólo porque estamos ilusionados con puntuar en el Azteca y porque soñamos con ir al Mundial.

Sabemos que lograr el objetivo será complicado, que el camino estará lleno de espinas; pero nadie, absolutamente nadie, llámese como se llame, tiene derecho a quitarnos la ilusión.

Pensar y exteriorizar que tenemos entrenador y equipo para ir a Sudáfrica no es “masturbarnos la mente”, como dijo el seleccionador de Guatemala: ésa convicción surge por la coherencia y capacidad de Rueda y sus colaboradores, por la calidad y madurez de los jugadores y, sobre todo, porque algo hemos aprendido de las experiencias amargas y lágrimas derramadas en las últimas seis eliminatorias mundialistas.

Creo en Maradiaga como técnico. Es muy capaz, ya lo demostró de sobra; para mí es el mejor de Honduras, y aplaudo su pragmatismo y manejo fuera de la cancha. Como aficionado he disfrutado y me he emocionado con sus equipos -excepto Guatemala-.

Está bien que él quiera que Guatemala vaya al Mundial y no Honduras. Es respetable que no sienta nada cuando juega contra nuestro país y es discutible que piense que sea lo mismo tener a México, Canadá y Jamaica, como rivales, que a Cuba, Trinidad y Tobago y Estados Unidos.

Pero se contradice cuando dice que llegó ilusionado a Guatemala. ¿Entonces? Él sí se puede ilusionar y nosotros no.  Además, ni Rueda ni los jugadores han hablado de un Aztecazo, por lo tanto no entiendo por qué “Primi” dijo lo que dijo.

¿Qué quiere? Que digamos que vamos a perder en el DF porque nadie gana en el Azteca, que nos lamentemos por la altura y nos asustemos por la presencia de Sven Goran Eriksson en el banquillo o por la de Leandro Augusto, Matías Vuosso y los más de diez legionarios mexicanos en la cancha en el juego del 20.

Respetamos a México, es más si nos remitimos a la historia ellos son mucho más que nosotros y jugarán de local con el apoyo de más de 90 mil espectadores.

El Tri es ultra favorito para ganar, pero pese a todas esas circunstancias no podemos renunciar a arañar algún punto o, por qué no, a ganar. No, no “Primi”, la ilusión está intacta, nadie absolutamente nadie no las puede quitar.